Hay cosas…

En esta vida, tristemente, nos toca convivir, vivir y sobrevivir al lado de cosas que de ninguna manera nos llenarán de orgullo, como por ejemplo, ver a tu papá, el que cuando tus quince años ni siquiera se apareció más que en la tarjeta de un ramo de flores (cosa que odio), agitado y descontrolado porque no han terminado las cosas para la fiesta de la su “hijastra”. No es cliché, las niñas soñamos con bailar el vals con nuestros papás y saber que yo recibí un “no fui porque no tenía nada que buscar en Caracas” cuando estaba al turno este sueño te hace sentir tan abandonada y sin ánimos de decir “ese es mi papá” que no te puedes ni siquiera enorgullecer de cualquier cosa que haga.